Cómo elegir un hostel

Cómo elegir un hostel

Hace unos días volví de un breve viaje por la ciudad de Rosario, Argentina. Y, además de ser la primera vez que visitaba esa ciudad santafecina, fue la primera vez que dejé un hostel antes de tiempo. Sí, cambié de hostel. Luego de diez años de hospedarme en este tipo de alojamientos en los cinco continentes, haber tenido una mala experiencia recién ahora puede considerarse todo un éxito. Por lo tanto y como esta es una de las cuestiones que más me preguntan sobre mis viajes, decidí escribir este relato/artículo al respecto.

I. La excepción [el relato]

Como suelo hacer, en el momento de planificación de mi viaje (una de las cosas que más disfruto en la vida) busqué hostels en Rosario. Evalué ubicaciones de los lugares que quería conocer, para saber cuál sería un lugar cómodo en el mapa y luego busqué por ahí hospedajes en los mapas de Google y Booking, una página web que sirve para ubicar, conocer opiniones y reservar todo tipo de hospedajes en todo el mundo. Una vez que tenía algunos hostels ubicados, también los busqué en Hostelworld (posee hostels registrados y oficiales) y Tripadvisor (sitio de reseñas de todo tipo de lugares, excursiones y atracciones de todo el mundo donde cualquiera puede opinar, por lo que la autenticidad de las reseñas nos 100% fiable). Las opciones eran dos: un hostel que se veía hermoso, un poco lejos del centro; y un hostel un poco más modesto, pero ubicado muy bien a pocas cuadras de los principales lugares de mi interés. Las opiniones se veían similares, por lo que decidí reservar en el lugar más céntrico: el High Hostel.

Llegué al hostel caminando desde la terminal, luego de un viaje de cuatro horas en colectivo desde Buenos Aires. Subí la escalera caracol que se enroscaba en torno a un ascensor de hierro bellísimo que no funcionaba. La recepcionista me atendió con pocas palabras, me cobró los tres días por anticipado y luego pasó a mostrarme las instalaciones. Recién ahí, al mostrarme el único baño disponible, me dijo que no había agua, pero que era momentáneo y se estaba resolviendo.

Para no hacer la historia muy larga, diré que el agua nunca volvió y el personal del hostel ni se molestó en preguntar cómo estaba, si necesitaba algo o intentar reponer la falta de un servicio indispensable de alguna forma. Por otro lado, mis compañeros de habitación eran un chico que estaba viviendo en el hostel hace cuatro meses, por lo que tenía todas sus cosas completamente desparramadas y no tuvo problema en ponerse a escuchar videos de su salida a todo volumen a las 5.3o am cuando volvió; y otro chico que vivía en el hostel de lunes a viernes y se puso a ver una película con una chica del hostel en la cama, también a todo volumen, dejaba la puerta abierta y ni siquiera registraba que había otra persona en la habitación. A pesar de todo, dormí bien pero, durante la noche, pensé que si al despertarme no había agua, me iría del hostel.

Al día siguiente, me levanté temprano y, efectivamente, no había agua. No solo eso: tampoco había nadie del hostel, teníamos las puertas del patio que accedían a una canilla externa donde sí había algo de agua cerradas. Estábamos encerrados, sin desayuno y sin ninguna persona a disposición. Esperé a que venga alguien y no sucedió. El desayuno debía ser de 8 a 10, pero nadie apareció. Una pareja de españoles que también estaban hospedados ahí se fueron dejando la llave en un estante y sin pagar ya que, aunque quisieran, no había nadie para cobrarles. A las diez, decidí tomar mis cosas e irme a otro hostel. Me llevé la llave para poder volver a solicitar que me devuelvan el dinero por las dos noches que no iba a usar. Así lo hicieron, con poco entusiasmo y sin dar explicaciones por lo sucedido o compensar de alguna manera los problemas acontecidos.

El hostel al que me mudé fue La casa de arriba Hostel. Hermoso, moderno, con muchas zonas comunes, limpio y con camas súper cómodas. Como me recibieron muy bien, me hicieron sugerencias del lugar y cumplieron ampliamente con todos los servicios, lo recomiendo.

II La defensa del hostel

El hostel es mi primera opción de hospedaje y lo seguirá siendo hasta que no me dejen entrar porque estoy vieja. Sí, aunque parezca una exageración, en Australia, por ejemplo, hay hostels que ponen un tope de edad de 35 para sus huéspedes.

¿Por qué elijo hostels? Por muchas razones. La más obvia es el precio. Las tarifas de hostels en habitaciones compartidas son más baratas que en cualquier hotel o departamento. En este sentido, se podría decir que utilizar Couchsurfing es gratis. Pero, vale aclarar, que Couchsurfing es mucho más que un hospedaje gratuito e implica una relación y disponibilidad para el intercambio cultural entre el hospedado y el anfitrión. Es decir, resulta útil cuando vas sin demasiados planes a una ciudad y los tiempos no apremian, para que puedas adaptarte a las distancias y tiempos que tu host requiera. Si bien me encanta la aplicación, hospedé gente en casa y la utilicé para compartir recorridos con otros viajeros en algunos lugares del mundo, nunca la usé para hospedarme.

Otro valor importante del hostel, entonces, es la independencia. Manejás tus propios tiempos. Algunos tienen recepción las 24 horas y otros cierran sus puertas pero ofrecen formas de entrar o salir con llave, tarjeta o clave. En esta independencia, tenés cocina disponible, muchas veces también bar, salón de descanso, biblioteca, tv, computadoras con internet, posibilidad de imprimir tickets o pasajes, sala de juegos, actividades especiales como clases de baile o de cocina e, incluso, algunas tienen convenio con agencias de excursiones u organizan sus propios tours.

Pero, lo más valioso para mí es el hecho de compartir el lugar con otros viajeros. Ni bien entrás a un hostel, tenés contacto con otras personas que están, mas o menos, en la misma que vos. Y si no, tendrás tema de conversación asegurado. Un “hola” o un “hi” serán suficientes para comenzar a charlar, recibir recomendaciones o armar planes compartidos. Incluso, se pueden abrir puertas para planificar nuevos destinos, conseguir hospedaje en otras partes del mundo o generar amistades duraderas e, incluso, familias. Sí, no exagero.

Salvo la que mencioné, e incluso esa si la pienso de alguna manera, todas mis experiencias en hostels fueron positivas. Un hostel lindo pero con un escorpión abajo de la cama en Cancún, habitaciones heladas y con telas de araña pero con los mejores fogones afuera en Cafayate, megahostel con militares adentro de la habitación a mitad de la noche en Londres, hostel con templo incluido en Ubud, habitaciones hermosas y tranquilas, habitaciones agitadas y repletas, habitación de veinte camas en Montevideo y de más de cuarenta en Mérida. Las experiencias son muchas y variadas, pero la esencia se mantiene. Hospedarse en hostels es una forma de viajar y tengo muchos aprendizajes y unas cuantas amistades viajeras generadas en esas habitaciones compartidas. Porque en la vida diaria, para compartir habitación o baño con una pareja o amigue, tiene que pasar un tiempo prudencial y llegás a esa instancia luego de conocer mucho a la otra persona. Acá no. Acá empezás al revés: ves a la persona en pijama, con lagañas, saliendo o entrando al baño, enroscada en una toalla después de la ducha, etc. Todo es más intenso y veloz. Y me encanta.

III La estrategia [algunas sugerencias para que todo salga lo mejor posible]

Pero no todo es color de rosa, claro. Por eso acá dejo algunas cuestiones a tener en cuenta para que la experiencia hostel sea un plus en tu viaje.

-Utilizá páginas específicas para revisar reseñas y reservar. En el caso de las reservas, el sitio te dará un respaldo extra y, en el caso de que tengas algún inconveniente, pueden ayudarte a conseguir otro hospedaje, reintegrarte el dinero invertido o, incluso, podés negociar en el hostel con el poder que te ofrece la posibilidad de dejar tu comentario. Aunque pueda sonar cruel, las reseñas de los huéspedes son muy importantes para los hostels ya que son la puerta de entrada para futuros viajeros. Una reseña mala puede bajar considerablemente la demanda. Por eso, opiná con responsabilidad y no tengas reparo en realizar comentarios malos ya que pueden ayudar a que el siguiente viajero no sufra lo mismo que vos. Yo utilizo Booking, Hostelworld, Google, Tripadvisor y Despegar. Muchas veces, consulto en estos sitios pero luego realizo la reserva directamente desde el sitio del Hostel ya que algunos ofrecen descuentos por reserva directa o pago anticipado. Eso sí, hacé esto cuando tengas seguridad de que el hostel es bueno ya que será difícil cancelar o recuperar dinero si no cumplís con tu estadía.

Si querés reservar cualquier tipo de hospedaje en Booking, hacelo a través de este enlace y tenés UDS15 de descuento. Podés usarlo cuantas veces quieras en hoteles, hostels, departamentos, etc. Una vez que completás tu estadía, te devuelven UDS15.

-Elegí el tipo de hostel que se adapte a tus necesidades o modo de viaje. Hay hostels conocidos como “de fiesta” y otros mucho más tranquilos y culturales. Esto lo notarás en sus redes sociales, páginas web, descripciones y, sobre todo, en las opiniones de otros viajeros. Hay hostels que incluyen bares o zonas comunes donde se permite la música hasta altas horas. Esto no es recomendable para quienes quieren descansar toda la noche para aprovechar el día desde temprano. Aunque hay hostels grandes que tienen bar pero las habitaciones lo suficientemente separadas o acustizadas para que puedas dormir. Hay hostels más pequeños y modestos que pueden ser geniales para viajes relajados donde conozcas otros viajeros y vayas a un ritmo pausado. Hay hostel donde las reglas son claras y se cumplen, pero también hay hostels donde no hay reglas. Esto puede sonar genial, pero no lo es si no te gusta que dejen comida tirada al lado de tu mochila, consuman drogas y alcohol mientras te estás por ir a dormir, ingresen personas desconocidas a tu habitación o, incluso, estén teniendo sexo al lado de tu cama sin ningún reparo. Sí, me pasaron todas. Cada persona es distinta y cada viaje también lo es. Elegí según el momento en el que estés y el tipo de viaje que desees.

-Elegí el tipo de habitación que se adapte a tus necesidades. Hay habitaciones de muchas camas que, por supuesto, son las más económicas. Pero también hay habitaciones privadas. Aunque podría ser lo mismo que un hotel, las habitaciones privadas en hostels suelen ser más baratas y, además, cuentan con todas las comodidades de los hostels y el clima ya mencionado. Para quienes no se animen a habitaciones mixtas, algunos hostels tienen habitaciones exclusivas para hombres y, sobre todo, para mujeres. ¡Atención acá! No permitas que te cobren más por hospedarte en una habitación exclusiva para mujeres. Que no llegue el impuesto rosa al mundo mochilero. Vale aclarar, de todos modos, que en este tipo de hospedajes suele reinar el respeto y no son frecuentes las situaciones incómodas para las mujeres. Al menos en mis diez años de experiencia, nunca sufrí una situación de acoso o me sentí incómoda por compartir habitación con hombres. Pero, sabemos que puede ocurrir y deberías tener la opción de dormir en habitaciones exclusivas de mujeres. En mi caso, a veces (y con el pasar de los años, más) prefiero habitaciones de mujeres para evitar malos olores, ronquidos fuertes o cuestiones fisiológicas que suelen ser más molestas en hombres. Pero no es un aspecto que me limita en absoluto.
-En cuanto a la ubicación, es bueno saber que el hostel se encuentra cerca de los lugares que te interesa visitar o, al menos de ciertas lineas de colectivo o puntos de encuentro desde donde salen tours. No obstante, a veces los lugares céntricos son edificios antiguos que si no tienen un mantenimiento adecuado no son la mejor opción. O están en zonas ruidosas y con mucho tráfico que impiden el buen descanso. Por lo tanto, en ciertos casos, es mejor caminar un poco más pero estar en una zona relajada y en un edificio en condiciones. Esto dependerá, seguramente, del destino.
-La seguridad de la propiedad privada es un tema que preocupa a muchos y, también, dependerá de la ciudad donde estemos o la atmósfera que se genere en el hostel. En cuanto a la comida, es importante rotular tus pertenencias en la heladera o alacena para que nadie se confunda y las use, aunque puede ocurrir. Hay hostels que tienen estantes para comida popular y otros para aquellos productos que no querés compartir. Y en relación con tus pertenencias en la habitación, aunque insisto en que los huéspedes suelen ser respetuosos, es importante tener tus cosas ordenadas. La mayoría de los hostels tienen baúles o lockers donde podés guardar tus cosas y cerrarlos con candado. Al menos, objetos de valor. Pero, de verdad, te va a sorprender la cantidad de gente que deja sus computadoras, celulares y hasta dinero a la vista de todos y nadie los toca. No exagero cuando digo que los hostels generan un clima de solidaridad y respeto.

IV Conclusión

Para cerrar, reitero que la experiencia de hospedarse en hostels es ampliamente enriquecedora por las razones mencionadas y muchas otras más. Conocés gente casi de manera obligada: otros viajeros, locales que trabajan ahí o voluntarios de otros países que cambian trabajo por cama y desayuno; tenés acceso a las mejores atracciones, recomendaciones y actividades del lugar; tenés espacio para el descanso y la soledad, si no deseás establecer contacto con otros; ahorrás en tarifas; podés prepararte tu comida y ahorrar aún más; estás rodeada de historias, anécdotas, culturas, intereses; empatizás y aprendés a ver el mundo de otras formas. Si nunca dormiste en un hostel, es solo cuestión de romper algunos prejuicios y animarse a probar. Podés empezar con habitaciones privadas o pequeñas, o tirarte a la pileta de los cuartos compartidos donde la experiencia es aun mayor.

CONSEJO EXTRA

Cuando lean comentarios y opiniones de otros viajeros, sobre hostels o sobre cualquier otra cosa (y sobre todo en los comentarios extremadamente positivos o negativos), miren qué tipo de usuario realiza la reseña. Lo que a un viajero puede resultarle inaceptable a otro puede serle esperable y normal. La nacionalidad, el tipo de viajes que hace, los países recorridos son fácilmente identificables en los sitios web y pueden ayudarnos a ver si tomamos como referencia esa opinión o no.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *