Diez notas en/sobre/desde Colombia

Diez notas en/sobre/desde Colombia

No concibo vivir sin escribir. No concibo viajar sin diario de viajes. Hoy empecé a revisarlos y encontré que en mi pequeño diario de viaje por Colombia fui escribiendo notas numeradas con observaciones, aprendizajes, cuestiones que recordar. Aquí van. Un viaje en diez notas.

El diario inicia así:

6 de enero de 2015 | 9.40 hs | Aeropuerto de Ezeiza

Primera noche en que no duermo en la comodidad de mi cama. El Tienda León salió puntual, como siempre. Me costó acomodarme hasta que usé parte del asiento de al lado y pude dormirme.

No tengo pensado suicidarme como Paloma, protagonista de La elegancia del erizo, pero sí ir anotando descubrimientos.

1.Cuando corrés tus límites un poquito (siempre hacia la izquierda), empezás a sentirte a gusto. Encontrás lugar.

2. La seguridad es una cuestión de actitud.

3. Yo tengo el poder.

4. Todo el mundo debería bailar con un colombiano alguna vez en su vida.

5. Las palabras o su pronunciación siguen siendo mi arma, mi escudo, mi carta de presentación.

Un militar se rió con simpatía y repitió mi “chi” cuando me pidió ver la mochila en la zona presidencial militarizada de Bogotá. Una nena me pidió emocionada que le hable, porque le gustaba mi tonada. Quiso también que le firme un autógrafo por eso.

6. Comparar siempre hace ver lo propio y actual como peor.

7. Empezar de cero cada vez pero con la experiencia adentro.

8. Estoy tranquila. Nada me apura. Camino y la brisa me vuela el flequillo que se empeña en escaparse del invisible. Todo sale como tiene que salir.

9. Hay varios hombres sentados. Viejos. Algunos duermen. Otros simplemente miran un horizonte perdido. Y así pasa el no-tiempo en Aracataca.

10. Aeroparque. Esperando el avión de vuelta a Mar del Plata.

Al menos, estoy frente al río.

NOTA: La foto me la sacó Paulo, un brasilero que paraba en la casa de un colombiano, Juan. Con ambos, habiéndolos conocido en la playa de Taganga, me embarqué en una aventura improvisada que tuvo como punto máximo el atardecer en el mar de El rodadero que estaba mirando embobada en el momento de la captura. La magia la completó una charla sobre Juarroz.

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